diumenge, 15 de gener del 2017

Serpent


   Ella mata. Ella es fría. Ella es única.
   Todos lo saben. Nadie lo duda. Nadie puede dudarlo, ni siquiera preguntárselo. Porque ella manda. Ella es la sombra en la oscuridad, el demonio en la noche, el frío en las cloacas. Ella está en todas partes, y en ninguna a la vez. Todos la conocen; nadie la ha visto. Ella manda, aunque es la proscrita. Y, si alguien la hace enfadar... ella mata.




La profecía de la Serpiente

Estará viva una mujer
fría de hielo, herviente de fuego,
a la que nadie podrá matar.

Dicen los sabios que vendrá;
sola en la noche y la oscuridad.
Nadie la conocerá.

Y no conocerán tampoco
la muerte y sangre que trae
su poder escondido.

Será serpiente todas las noches,
será lobo al correr por el bosque,
y una llama en todo momento.

El fuego quema, todos lo saben,
pero con solo un poco de aire,
el fuego muere.

Con facilidad.


Prólogo: Sombras en la oscuridad

   El pueblo no se parecía en nada a lo que había visto en mis sueños.
   No era oscuro, ni las casas eran viejas mansiones tétricas. Aquel era un pueblo perfectamente normal. Uno más entre los miles, millones de pueblecillos que se encontraban en el mundo. El cielo, de un color azul suave, brillaba iluminando los campos que se extendían hacia el norte. Sonreí, muy satisfecho. Me gustaba mi nueva casa. Parecía una masía, una casita pequeña, con un jardín agradable, muy confortable. Lejos, quizás a unos dos quilómetros de distancia, se podían ver más casitas de campo parecidas a la mía. En el aire se respiraba tranquilidad.
   Todo indicaba que aquel era un buen lugar para empezar una nueva vida. "Una nueva vida no es necesariamente una vida mejor". El pensamiento acudió a mi mente de improviso, con una claridad estremecedora. Horrorizado, miré a mi alrededor. No había nadie.
   Vamos, parecía que me estaba volviendo paranoico. No había nadie. Nadie podia haber dicho aquellas palabras, y mucho menos haberlas introducido en mi mente.
   "¿Y si nadie fuera alguien?" La voz, indudablemente femenina, volvió a invadir mi mente.
   Traté de controlarme. Debía respirar con calma i convencerme de que no había nadie en absoluto. Pero es que no hay nadie, pensé, pero sí hay una voz. La poca tranquilidad que había logrado reunir desapareció tan pronto como volví a oirla. Susurrando. Cogiéndome. Enfriándome.
   -¿Cómo haces eso? -cada vez me sentía más asustado. Mis pesadillas eran reales- ¿Cómo puedes hacer esto si no estás?
   Esta vez la voz no dijo nada. Tenía la sensación de que solo esperaba.
   -¿Quién eres? -grité, más desesperado cada vez, dando una vuelta completa sobre mí mismo- ¿Qué quieres?
   La voz pareció reír. "¿Quién soy? Esta es una pregunta complicada. Aunque puedes llamarme Serpent. En cuanto a qué quiero, eso es fácil... quiero un siervo".


Capítulo 1: El Asesino

  Me parecía sentir miles de voces a mi alrededor. Y, a pesar de todo, sabía que no las había. Solo existían si las escuchabas, como ella solo existía si la dejabas entrar. Las calles se veían oscuras y terribles después de la puesta de sol. Y las voces no hacían más que empeorarlo. Empecé a correr. ¿Pero qué estaba haciendo? Era el Asesino, se suponía que no debía sentir miedo. Se suponía que era fuerte. Todos creían que era la salvación. Ni siquiera con todo lo que sé puedo enfrentarme ya a la Serpiente, pensé, asustado. Los otros deben comprenderlo. Aunque ya sabía que no lo harían. La gente no quería comprender. La gente solo quería salvarse.
   Corrí todavía más deprisa. El suelo estaba húmedo, el viento era gélido. Ni una sola estrella iluminaba el cielo y la luna había desaparecido. No puedo permitir que nada de eso me distraiga. Si pierdo la concentración, aunque solo sea por un momento... No vi la cuerda delante mío. No me di cuenta de por qué estaba allí. Tropecé y caí al suelo, perdiendo el equilibrio y la concentración. No fue más de un segundo, pero las voces, la voz, se intensificaron. Parecían retumbar dentro de mi cabeza, incrementando su volumen, volviéndome loco.
   -No, ¡hoy no, por favor! -grité hacia la nada, encogido en el suelo, y me avergonzé de la desesperación que sentía- ¡No puedo morir hoy! -se me escapó un sollozo, que traté de camuflar con una actitud desafiante- ¡No moriré hoy!
   El frío empezaba ya a envolverme. Sabía lo que aquello significaba. Sabía que me había reconocido. Sabía que ella ya estaba allí.
   -¡No lo conseguirás! -volví a gritar. Pero incluso yo sentía mi voz cada vez más débil- ¡Todos te buscan, serpiente! ¡No tardarás en morir!
   Las voces se convirtieron en un siseo lleno de furia. Aumentaban y disminuían de volumen, sin orden alguno. Me pregunté cuanto tardarían en matarme. En si dolería. Toda mi vida había sido entrenado para enfrentarme a ellas; catorce años de aprender, catorce años de soportar el peso de ser el Asesino para terminar vencido sin lucha alguna.
   Era triste mi destino.
   El golpe mortal pronto me derribaría. Era conciente de ello. Otra víctima que encontrarían en el callejón a la mañana siguiente. Otro muerto. Y nada de esperanza.
   Pero, ¿había probado alguien alguna vez de enfrentarse a ella cuando estaba ya en tu mente? Era cuando nosotros éramos más débiles, sí, pero por fuerza tenía ella que estar exponiéndose. Decidí que lucharía. Debía hacerlo. Por mi pueblo. Por mi familia.
   "Inocente humano" La voz estaba cogiéndome, obligándome a obedecer su voluntad... "Tú nunca has tenido familia".
   -No he dicho nada. ¡No he dicho nada en voz alta! ¿Es que puedes también leer mis pensamientos? -a aquellas alturas ya no hacía nada para disimular el pánico que sentía. Y entonces, de repente, me di cuenta de que solo había una forma de salvar la vida. Debía rendirme. Entregarme. Sofocar mi orgullo y mi instinto de lucha innatos. De repente solo quedaba dentro mío el miedo a la muerte- Serpent -susurré-. Serpent. Me rindo. Me entrego. Pero no me mates. No me quites la vida, ¡por lo que más quieras!
   Mis palabras sonaron vacías, hasta para mí. Pero, de todos modos, las ataduras de hielo y silencio que cogían mi cuerpo parecieron aflojarse. Volvía a tener el control de mi mente, lo sentía. También conocía, pero, la crueldad de los pagos que ella exigía.
   -Vamos, dilo de prisa, por favor -gemí, de rodillas sobre las frías losas de piedra-. ¿Que quieres de mi?
   Aunque no pudiera verla, noté la oscuridad de su sonrisa.
   -Quiero... a un Asesino traidor.


Capítulo 2: Mañana de niebla

  -¿Todavía no hay noticias?
   Me volví hacia la general Shirley. Era la tercera vez que me lo preguntaba, y no me gustaba tener que decepcionarla cada vez con el mismo mensaje. A pesar de su actitud calmada, con cierto tono tajante pero sin nunca alzar la voz, se veía miedo en sus ojos. Necesitaba buenas noticias. Necesitaba creer en una posible salvación. Respiré hondo antes de responder:
   -Nada, por el momento -sus barreras cayeron por un segundo, y la desilusión le innundó las facciones cansadas. Enseguida recuperó su expresión de piedra y empezó a marcharse-. Pero, general -traté de compensar mis anteriores palabras-, es el Asesino. No habrá muerto. No puede haber muerto.
   La mujer sonrió con tristeza.
   -¿Sabes? Así es como he tratado de animarme toda la mañana. Pero llega un momento en que te das cuenta de que no es solo esto. Quizás el Asesino no puede haber muerto; pero tampoco la Serpiente puede haberlo hecho.
   Se puso las manos en los bolsillos y se marchó con pasos largos y seguros. Vaya mujer. Me habría gustado ser como ella, no solo inteligente sinó también valiente, fuerte, segura. Yo no tenía nada de esto. Nada útil que utilizar en la lucha que se avecinaba.
   Todo había empezado hacía seis meses, por lo menos en mi pueblo. Una mañana el día había amanecido gris y nublado. La niebla estaba en todas partes, y hacía imposible ver a más de dos metros. A pesar de las dificultades, los aldeanos habíamos tratado de seguir con nuestras monótonas vidas, algunos trabajando en el campo y los otros en tiendecillas no muy transitadas.
   Estábamos acostumbrados a estas vidas y, aunque fueran aburridas, era todo lo que teníamos. Estábamos satisfechos. No necesitábamos nada más. Ningún cambio.
   Pero de repente alguien gritó, y este grito empezó el desastre. Corrimos hacia donde nos parecía haber oído al hombre gritando, sorprendidos de que algo ocurriera en aquel lugar tan... normal. Corriendo junto con Marco, mi empleado en la herrería, me di cuenta de que nos estábamos acercando mucho al río. El río no podía estar a más de cuatro o cinco metros, pero no se oía nada del ruído del agua.
   Tratando de distinguir las siluetas de otras personas en medio de aquella bruma gris, fuimos acercándonos. Estábamos a solo un metro cuando el peluquero del pueblo se volvió hacia todos los que habíamos llegado allí buscando el origen del grito. Estaba blanco y sus ojos muy abiertos.
   -Está muerto -susurró-.
   Nos agachamos para ver el cuerpo. Estaba en medio del río, sin ninguna herida o muestra de lucha. Nuestro alcalde flotaba sobre el agua gélida y sin color. Fue entonces que me di cuenta de por qué no habíamos escuchado el ruído de las aguas del río, deslizándose por la pendiente. Aquel agua no se movía.


Capítulo 3: Prisionero en la piedra


   Nunca me había sentido tan cansado. Estaba seguro.
   Mientras me acostumbraba a la oscuridad de la habitación, empecé a recordar. La había oído a ella, su voz maligna controlando mi cabeza y mi voluntad. Y me había rendido. Sí, había hecho lo imposible; rendirme, entregarme. El Asesino había perdido la lucha. Para escapar de la muerte. Respiré hondo. Mi misión había terminado, ¿no? Si ya no podía matar a la Serpiente, ¿que sentido tenía mi vida?
   Miré a mi alrededor. Me encontraba en una sala de piedra. Era espantosamente parecida a la masmorra de un castillo: incluso había un par de cadenas de hierro viejo colgando de la pared a mi espalda. Miré mis manos. No estaban atadas, lo que me sorprendió, pero unas rayas rojizas cruzaban mis muñecas; lo habían estado. Seguramente me habían llevado allí atado y me habían librado al dejarme en la celda.
   Pero, ¿quién? Las voces no tenían cuerpo, ¿quién podía haberme arrastrado hasta allí? Un frío me recorrió las entrañas. Aquello solo podía significar dos cosas: o que algún humano, un traidor, estaba de su bando, o que las voces eran corpóreas. Probablemente lo primero, aunque me era imposible comprender cómo alguien podía querer ayudarlas.
   Quizás solo era alguien que quería salvar la vida, se me ocurrió. Otro como yo.
   Escuché alguien acercándose por el pasillo y cerré los ojos con rapidez. No debían saber que había despertado. Me harían pagar lo que les debía, y todavía no estaba preparado para ello. Un Asesino traidor... Era demasiado. Yo no era nadie para hacer aquello. Nunca sería capaz. Pero ellos no debían saberlo por nada en el mundo.
   -¿Está despierto? -dijo alguien en voz baja-.
   La negativa debió de ser hecha con la cabeza, porque durante un rato no oí nada más. Al cabo de quizás seis minutos, cuando mi cuerpo ya empezaba a reclamar movimiento, escuché un último susurro:
   -Cuando están dormidos, parecen ángeles.


L'inici de la cacera


    Vaig recolzar l'orella a la porta i vaig escoltar.
    El primer que vaig sentir van ser els lladrucs d'un gos histèric esquinçant la nit. Un crit, i altra vegada aquell silenci tens trencat pels lladrucs roncs de la bèstia. Una veu, segurament de noia, va dir alguna cosa a crits, però el vent difuminava les paraules fins a fer-les inintel·ligibles.
    El gos va bordar un parell de cops més abans de callar.
    Se sentien els udols del vent a l'exterior, fent volar les fulles, escampant la por. Si va sonar cap més crit, la tramuntana el va ofegar.
    Una serp se'm regirava a l'estómac quan em vaig encarar als companys que esperaven, expectants. Arraulits a la vora del foc, units com mai tornarien a estar-ho.
    -El gos ha bordat. La cacera comença.

dijous, 12 de gener del 2017

El que viu mor


M'agradaria recordar els inicis,
quan tot va començar;
encara no hi havia alegria,
però tampoc pesar.

La vida avança,
ens fa canviar;
sense ni veure-ho,
som al demà.

Tants segles, mil·lennis,
dies i minuts
que desapareixen,
enterrats en l'ahir.

I tu, i jo,
que ara som aquí,
no tardarem a no ser-hi,
no tardarem a morir.

dimarts, 10 de gener del 2017

Tots per un i un per tots


Aquesta cançó o poema està escrit per la Lena Zarate, una amiga meva.
Espero que us agradi, a mi m'ha agradat molt.


Junts vam fer coses impossibles,
junts vam fer coses que de sentit
                                           no en tenien gens.

Però nosaltres ho vam fer fàcil,
però nosaltres ho vam fer realitat.

Ens vam unir com un germà únic,
ens vam fer amics sense fi;
érem una família que cantava a cor:
"Tots per un i un per tots!"

diumenge, 8 de gener del 2017

Sobre el pòdium


   La Freema va respirar profundament abans d’entrar a la Gran Sala Vermella.
   La Gran Sala era un recinte enorme, el lloc on es celebraven les reunions més importants. En general només hi tenien accés els alts càrrecs polítics i militars, però aquell dia s’hi trobaven tots els habitants de la ciutat. Mils, milions de persones, esperant per escoltar una historia. Mils, milions de persones que l’esperaven a ella.
   Gairebé no va sentir el que deia l’alcalde, dret damunt del pòdium. Malgrat tot, sabia que parlaven d’ella. Tothom parlaria d’ella, aquell dia.
   Aquell dia li tocava explicar la seva història.
   El públic va començar a aplaudir i, només en aquell moment, va ser conscient del perill que correria. Perquè s’obriria i, encara que la història que expliqués no fos real, la gent la jutjaria a partir de les seves paraules.
   Li havia costat molt decidir-se per què explicar, i ni tan sols aleshores estava convençuda d’haver escollit l’opció correcta.
   Va pujar un, dos, tres, quatre graons que la separaven de l’escenari. I va començar a parlar.

dissabte, 7 de gener del 2017

This life is changing me


This life is changing me…
The old me never could
kill this people who I killed;
burn this houses that I burned…

The old me never could…
be so cruel and insane,
die everyday for the same.

‘cause the old me was innocent…
He was just a good man…

He wasn’t the wicked,
he wasn’t the hero,
he was a lonely man
between the other people...

dimecres, 4 de gener del 2017

En l'ombra


El cel és gris,
les flors són grogues,
cada dia trist,
visc entre roses.

Elles brillen,
jo m'apago,
nit i dia,
sol m'emparo.
               En l'ombra.

Crido de nit,
de dia ploro.
M'amago al llit,
i sense somnis.

Or i plata,
sol i lluna,
vida i mort;
sense alegria.
               Dimonis.

Ningú em sent,
ningú m'escolta.
Si algú volgués,
me li obriria.

Però estic sol,
en primavera;
ningú em vol,
ningú m'espera.
               Ombra.

dimarts, 3 de gener del 2017

Seré Lord Voldemort


Escric aquest fanfic com a tribut per a la meravellosa obra de J. K. Rowling; un món on entres i no tornes.


<<Arribaré a ser Lord Voldemort; el bruixot més temut de tots els temps. Em convertiré en ell, i totes les meves accions seran empeses per l'odi. Seré ell, i tothom em detestarà. I jo ni tan sols ho patiré, perquè el temps i la ràbia m'hauran pres les emocions. Però vull que algú sàpiga que sóc alguna cosa més que una freda ment calculadora. Vull que algú sàpiga que els anys que vaig passar fora de Hogwarts vaig sentir dolor i impotència, i que no seria qui sóc ara si la mare no m'hagués abandonat. Només era un nen sol davant del món cruel. I encara ara, als setze anys, ho segueixo sent>>.

   Vaig alçar la mirada del diari i vaig mirar en Dumbledore.
   -Aquest sóc jo? -vaig preguntar-.
   Ell només va assentir.

...

   Devia arribar molt d'hora, de matinada, perquè quan em vaig llevar el vaig trobar mig repenjat a la butaca del menjador, amb unes ulleres molt marcades. Tot i el cansament, em mirava divertit amb un somriure que només podria definir com a irònic.
Suposo que és per això que vaig parar. Perquè no estava acostumat a aquesta mena de mirada. A aquest mig somriure dirigit a mi.
-Esperes algú? -vaig preguntar bruscament-.
-Sí, Tod -es va aixecar i, sense mirar-me, va començar a netejar-se les ulleres de mitja lluna-. Podríem dir-ne així. Espero un nen.
Va acabar de netejar-se les ulleres i, després d'examinar-les amb ull crític, se les va posar. Va somriure satisfet i va tornar a mirar-me encuriosit.
-I el nom d'aquest nen és...? -vaig deixar la pregunta flotant en l'aire, intentant que el meu interès semblés relatiu-
-Tod. Tod Rodlel -va torçar el cap i va alçar les celles-. Tod Morvosc Rodlel, de fet.
Vaig callar. Mai era bon senyal que algú volgués parlar amb mi, i encara menys que sabés el meu nom. El nom del meu pare. Si ja sabia allò, no tenia cap sentit seguir guardant les aparences.
-Què vols?
-Ajudar-te.
-Per què?
Era un seguit de pregunta-resposta estil metralleta. Volia -necessitava- que fes un pas en fals per poder-lo eliminar definitivament de la meva vida. És el que feia amb tothom. El vellet no seria una excepció.
-Per entendre el teu passat i el teu futur.
-Quina relació té el meu futur amb qui sóc ara?
L'home de barba blanca va restar en silenci durant més d'un minut. Després va treure un objecte de les profunditats de la túnica.
-Potser hauries de veure això.

dissabte, 31 de desembre del 2016

Noventa y nueve cartas a un muerto


Per la Wendy, que em va demanar que li escrivís alguna cosa en castellà.


"Me gusta la noche. Por la noche solo los más fuertes tienen el poder. Por la noche yo tengo el poder".

"¿Sabes? Aunque el otro día traté de aparentar que no, estoy muy asustado. La gente habla. Ya lo hacían antes de que te marcharas, por supuesto, pero contigo a mi lado parecía que nada malo pudiera suceder. Sabía que tú me protegerías. Y ahora... tengo miedo. Mucho miedo".

"Las sombras acechan, los demonios aguardan. Todas las estrellas oscuras luchan por brillar en la noche, pero muy pocas lo consiguen. Casi ninguna sobrevive a la batalla. Tú y yo luchamos, hicimos lo que pudimos para resplandecer. Pero no conseguimos nada".

"Me cuesta respirar. Me cuesta vivir. ¿Qué harías tú en mi lugar? ¿Rendirte? Suena tentador, demasiado. Poder dejar este mundo cruel que te quita cuanto amas y te roba cuanto consigues. Pero sé, de algún modo lo sé, que no es eso lo que tú harías. Tú luchaste. Hasta el final. Y yo debo seguir tu lucha".

"Todos dicen que has muerto. Hace gracia. Los muertos son ellos si se atreven a decir otra cosa sobre ti. Los mataría, sin dudar. Bueno, creo que sería capaz de hacerlo. No lo sé. Ya no sé nada".

"Esta noche he soñado en ti. Estábamos juntos en un campo de amapolas que resplandecían bajo la luz del sol. Tú llevabas el flequillo de pelo negro que te tapaba un ojo y iluminaba el otro. El color miel de tu mirada me parecía líquido, me hipnotizaba y era como un túnel. Yo me perdía en él. Entonces tú sonreías y me besabas, y dejaba de importarme lo que dirían los demás. Lo que dirían por el hecho de que los dos fuésemos chicos, lo que nos harían por ser diferentes. En aquel momento solo quedábamos tú y yo".

"El invierno en que nos conocimos estaba planeando suicidarme. La vida me había decepcionado; quería decepcionarla también yo a ella. Pero entonces, como por un milagro, tú viniste a mi. Vestías todo de negro, tus ropas eran negras y tus ojos oro puro; y, a pesar de todo, fuiste el único capaz de dar color a mi vida".

"No me lo esperaba. No me esperaba tanto dolor al perder a alguien. No soy yo el que ha sufrido la pérdida, claro; yo ya lo perdí todo cuando tú te marchaste. Pero hoy ha llegado Zenn con el rostro contraído por el dolor. Parecía a punto de llorar, pero no lo ha hecho. Él nunca lo hace. Y, en medio de la rabia, o quizás por su causa, se ha dado cuenta de que hacer sufrir a otro aliviaba su agonía. De modo que aquí me tienes, sangrando. No lloraré, porque no quiero darles esta satisfacción a los que me creen débil. Pero te juro que lo haría, porque una cuerda de hierro me oprime el corazón e impide que respire. Tengo miedo, Álex. ¿Por qué no estás aquí conmigo? ¿Por qué me dejaste?".

"Hoy me he negado a ir al instituto. Delante de mis padres. Pero ya conoces a mi madre. ¿Recuerdas el día que viniste a casa por primera vez? Mamá te miró el pelo negro, los ojos de oro líquido. Repasó el peinado, que te tapaba la mitad de la cara. Y dijo, en voz bien alta: 《Este chico no me gusta. Vigila, porque te hará daño》. Tu cara no mostró ninguna expresión cuando lo oíste, pero sé que te dolió. Porque siempre haces eso, actúas como si nada te afectara incluso cuando te sientes solo y perdido".


"Ya no sonrío. ¿Por qué hacerlo si duele y de nada sirve? La gente cree que fuiste tú quien me hizo cambiar. Y es cierto, pero ellos no lo dicen por eso. Ellos se refieren a que antes de conocerte sonreía, y jugaba con los demás, y parecía más feliz. Cuando te conocí, dejé de fingir sonrisas, dejé de ir con gente que ni siquiera me caía bien. Me convertí en quien realmente soy. Pero, debes comprenderlo, ellos no lo ven así. Piensan que las sonrisas desaparecieron porque tú me entristecías, que dejé de cuidarme porque tú no lo hacías. Piensan, y eso es lo único en lo que tienen razón, que me desvié del 'buen camino' por tu culpa".

"Me avergüenza llorar. Me avergüenza mucho, Álex. Porque tú nunca lo hiciste. Y sé que yo no debería hacerlo. Pero, ¿acaso es posible impedir el paso a esta marea de dolor en que se ha convertido mi vida? A mi no me parece humano. Y yo soy cobarde".

"Me siento muy solo. Antes no me daba cuenta de lo marginados que éramos, pero tú sí, ¿verdad? Contigo era tan inocente... Y de verdad creía que eso nunca iba a terminar".

"Mi pelo castaño se está oscureciendo, como mi alma. Lo llevo desgreñado, y ni siquiera me importa. Te echo de menos. Vuelve, por favor. Vuelve y recógeme, y llévame de vuelta a la vida. O a la muerte, o donde tú estés. Solo quiero estar contigo".


   Álex leyó la última nota de Diego y casi lloró. Casi. Pero no podía hacerlo, porque sabía que le vigilaban. Sabía que cada pequeña cosa que hacía o decía era inmediatamente notificada a sus "protectores", sus secuestradores. Y por nada en el mundo podían saber que era débil, que bajo la chulería en sus ojos de oro y el pelo negro y despeinado de chico problemático había un adolescente que sufría y que con cada nota de su primer y único amor se rompía un poco más.
   Se arrastró como pudo al otro lado de la jaula y se encogió sobre el frío suelo de piedra. Lo estaba pasando muy mal, peor que nunca, pero por nada en el mundo permitiría que encerraran a Diego. Su misión número uno siempre había sido proteger al otro chico, sin importar lo que le hiciesen. Sin importar lo que pensasen.


"Es Navidad. La primera Navidad que paso sin ti, y creo que será la última. He tomado la decisión. Me duele todo el cuerpo por lo que me hicieron el último día; a mis padres no les importo, y ellos no me importan a mí. Y tú no estás. Solo quiero morir y que no me juzguen por ello".

   Los nervios de Álex se fueron a pique de repente.
   -¡No! -chilló, a pesar de saber que no serviría de nada- ¡No, Diego, no!
   Sabía que aquello era lo que los guardias querían, y no le importaba. Diego no iba a morir por su culpa. Nunca lo permitiría. Golpeó los barrotes de la jaula donde estaba encerrado y gritó, esperando a que viniera alguien. Se lo diría todo. Todo lo que quisieran. Pero necesitaba que volvieran a dejarlo en libertad para salvar a Diego.
   -¡Diego! ¡No, por dios, no lo hagas!
   Dio un puntapié a la puerta, y el sonido metálico resonó por toda la estancia. Casi no sintió el dolor. Lágrimas de impotencia empezaban ya a deslizarse por sus mejillas. Todo el tiempo de aparentar fortaleza no había servido de nada. Con solo una carta, con solo unas palabras, todo se había ido a la mierda.
   -¡Diego! -gritó por última vez, y sintió como alguien se le acercaba por el pasillo-.
   -Bueno, el pequeño criminal finalmente ha caído... -susurró con falsa lástima el hombre del albornoz azul-.


divendres, 30 de desembre del 2016

Dust


    Dust. Everywhere. And I can't change it. No. Never again. The world changed, and it was all my fault. How could I do it? How could I? I will never knew it. Because I will die. Today, maybe, or maybe tomorrow. But some day, I will die. And this day is comming soon. I just wanted to tell you that I love you. Even before death, I love you.
    You are the pillar holding me, the wall that never fall. Please, don't go away from me, 'cause I will... What? What will I do? I will scream, and cry. And, in the end, I'll die.

    Don't forget me.

Senzillament t'enyoro


Penses oblidar-me? T'ho dic de debò.
Perquè ho entendria.
Després de tot...
Ho entendria.
Penses deixar-me? No t'ho retrec.
Perquè jo també ho faria.
Si fos tu.

Però no ho sóc.

Vers d'amor 6


Com poden uns ulls,
brillant entre tants,
sent tant normals,
canviar una vida?

L'última flor, feta de cendres


El món sagna, ningú ho veu.
Perquè es diu que hi haurà
un dia encès de foc,
                         i seran cendres.

Perquè esperem que l’aigua
bulli, i hi ha tempesta.
I el món sagnant, en el dolor,
                         morint de temps,
                                        sense llavor.

dimarts, 27 de desembre del 2016

Pensaments - Córrer


    Si mai decideixo córrer, tindré la força necessària per fer-ho? Si després de molt de temps et veus obligat a tornar a una activitat que tens rovellada, què té més força; el pas del temps que et pren l'habilitat o la força de la necessitat per supervivència?

dilluns, 26 de desembre del 2016

Pensaments - Patirem


    Patirem. Perquè és el que ens ha tocat, perquè és el nostre destí. Patirem. Perquè sembla que ho busquem, perquè sembla que ho vulguem. Patirem. Perquè ens agrada el dolor, visió de la nostra sang. Patirem; gotes com perles, vermelles de foc. Bellesa letal.

divendres, 16 de desembre del 2016

Pensaments - Vida


   La vida és com una pel·lícula. Pot tenir molta acció o ser monòtona i avorrida; pot tenir molta substància o ser només imatge. Quan una pel·lícula té molta acció, passa ràpidament i es fa curta. Quan és lenta i pesada, volem que acabi d’una vegada; de vegades, fins i tot la traiem i la substituïm per una de millor.

   Les vides grises s’allarguen massa. Els seus protagonistes s’apaguen lentament, i pateixen, i ningú no els entén. Són els únics protagonistes que valen la pena. Trencats. Sols. Solitaris. I quan, en solitud, posen fi a aquesta vida, molt abans del que tocaria, simplement són substituïts. Per algú més acolorit. Per algú més feliç. Per un altre de la pila.

Pensaments - Bullying


     La persona que pateix bullying al principi es trenca. La lluita constant fa desaparèixer les il·lusions de qui no hi està acostumat; i quan ja t'ha deixat buit d'esperança, et curteix. Et converteix en una cuirassa buida, en una armadura sense cavaller. Elimina la persona que eres. Però tampoc importa, perquè ja no importes a ningú i ningú t'importa.


dimarts, 6 de desembre del 2016

Àngels - El virus


Inspirat en una idea d'en Joan Sierra.


   La veu de l'entrenador ressona pel pati:
   -Un, dos, un, dos!
   El pit de les meves companyes d'esclavatge puja i baixa seguint el ritme marcat. Fa dues hores que practiquem aquest exercici, però no estic cansada. Ells van posar en aquest grup a les millors d’entre nosaltres, i fins i tot aquí destaco. A força de lluitar m'he guanyat el respecte de totes les altres. M'han ascendit i ara tinc tota una habitació, prou neta, per a mi sola.
   Hauria donat el que fos perquè mai hagués començat la plaga dels àngels. Perquè no m'haguessin separat dels meus pares.
   Al meu costat, a la Lewa se li escapa un crit ofegat i, imperceptiblement, el braç li rellisca una mica. La miro amb menyspreu. Mai l'haurien hagut de posar aquí. És dèbil. L'aixafarem sense ni adonar-nos-en. I serà divertit.